Cafecito en Lisboa

Hay en Lisboa un ascensor al que todo el mundo sube. Es un ascensor turístico, a cinco euros el tramo pa arriba y abajo. Podés estar poco tiempo viendo la ciudad porque hay que dar lugar al otro grupo. Cuando llegué al país, paré en la casas de unos portugueses.
"No, ni locos vamos ahí. Vení con nosotros", me dijeron. Y fuimos a una especie de supermercado feísimo, pero que en el último piso tenía un barcito, con una vista de la ciudad exactamente igual. Pero gratis, pero tranquilo. Sin ellos, no lo hubiese descubierto nunca. Y nunca me hubiese tomado un cafecito con la vista de la foto.
Etiquetas: De viaje, fotografía
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