La casa arriba del árbol
Me divierten los chicos. Me gusta hablar con ellos, pelearme con ellos y ser, en algunos casos, tan caprichoso como ellos. Tengo la ventaja de ser tío o primo y no padre. Y eso me otorga cierta licencia para malcriarlos.
Acá va un diálogo que tuve hoy con mi primo Alejandro. El tomaba leche chocolatada y comía una torta. De frutillas era la torta. Me pidió que le sirva una porción con muchas frutillas. Y le puse como siete, luego de sacárselas a otras porciones.
Y vos, Ale. ¿Ya sabés qué querés hacer cuando termines la escuela?
Sí, lo tengo casi decidido. Voy a ser veterinario o carpintero.
¿Y qué te gustaría construir cuando seas carpintero?
Muchas cosas de manera. Pero en todos mis días libres voy a buscar un árbol gigante y arriba voy a hacer una casa. Sería tan lindo...
Y sí, Ale. Sería hermoso. ¿Me vas a invitar a tu casa arriba del árbol?
Ehhh, bueno.
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